Trabajo realizado para la Maestría en Tecnologías de la Información y de la Comunicación (UCV)

Definir la didáctica no es tarea sencilla pues innumerable cantidad de investigadores plantea igual número de definiciones, todo depende de la línea de pensamiento y de las bases epistemológicas que sustentan cada una de ellas, es por esto que, siguiendo la línea de pensamiento de Amaro, R. (2002) podemos decir que existen dos variantes:
a) Variante conservadora de orientación tradicional en la que se inscriben las definiciones que plantean a la didáctica como una metodología de la enseñanza (siendo este último su único campo de acción). El enfoque es fundamentalmente instrumentalista.
b) Variante progresista conformada por aquellas conceptualizaciones en las que se presentan los procesos de enseñanza y de aprendizaje como objetos de estudio así como aquellas en las que la didáctica adquiere un “carácter científico, en sentido amplio” (Amaro, R. 2002). El enfoque es crítico constructivista, pues promueve la actitud reflexiva y crítica.
La variante progresista se acerca más a las concepciones que plantean que la didáctica debe estar “comprometida con el logro de la mejora de todos los seres humanos, mediante la comprensión y la transformación permanente de los procesos sociocomunicativos, y la adopción y el desarrollo apropiado del proceso enseñanza-aprendizaje” ( Medina, A. 2003: 7 ). Evidentemente en esta variante el ser humano, en contacto con su realidad, adquiere un sentido diferente, ya no es el simple receptor de conocimiento sino que se le considera un ente activo en el proceso, que puede involucrarse, incluso, en la reflexión crítica acerca de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, por ende, intervendrán en la reorientación de los mismos.
Lo anterior permite plantear tanto al proceso de enseñanza como al proceso de aprendizaje como escenarios perfectibles en los que cada participante puede desarrollar una actividad investigativa que les lleve a la integración de la teoría con la práctica, con su entorno y a la resolución de problemas prácticos. Silvestre y Zilberstein (2002) señalan que la didáctica incluye las condiciones que propicien el trabajo activo y creador de estudiantes y docentes, parte importante de este trabajo activo es la tecnología que emplea el docente para facilitar los procesos, tal tecnología debe servir de apoyo pero nunca transformarse en un fin en si mismo, es decir, el centro de los procesos de enseñanza y aprendizaje es el desarrollo del estudiante y no la tecnología que se emplee.